Comunicado de Prensa
Xalapa, Equez., Ver., lunes 4 de agosto de 2008.
Éste mismo la diferencia de otras paraestatales
El poder sindical existente en Pemex, obstáculo para su crecimiento
· La experiencia mexicana enseñó a venezolanos que al pagar a los sindicatos se satisfacían los deseos de sus líderes, permitiendo al Estado el control de la industria petrolera: Georges Philip de la London School of Economics
David Sandoval
El poder sindical que existe en Petróleos Mexicanos (Pemex) es un factor que la diferencia de otras paraestatales como Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), aseguró Georges Philip, académico de la London School of Economics, quien presentó la conferencia “La administración del sector público en México y Venezuela”.
Invitado por el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV), el experto en temas latinoamericanos expuso los esquemas de trabajo de las compañías petroleras nacionales Pemex y PDVSA.
Philip destacó que una de las principales diferencias entre ambas paraestatales es el poder sindical que reside en Pemex, ante el cual diversas iniciativas tendientes al mejoramiento de la industria son relegadas o modificadas para no afectar el contrato colectivo logrado por la organización sindical.
En 1938, la expropiación petrolera fue conflictiva debido a la mala relación que existía entre el gobierno y las empresas extranjeras, era necesario depender de los obreros y de las compañías, el poder sindical comenzó a ser muy fuerte y ahora “es más fuerte de lo que se esperaba, los caciques sobreviven hasta estos días al interior del sindicato, convirtiéndose en parte indisociable del sistema político mexicano”, dijo.
La experiencia mexicana enseñó a los venezolanos que al pagar a los sindicatos se satisfacían los deseos de sus líderes, quienes permitían al Estado mantener un control de la industria petrolera.
En contraste, la nacionalización en 1976 del petróleo venezolano tuvo un cauce distinto; sucedió que el gobierno negoció con las empresas una nueva forma de contratación, ello permitió que muchos funcionarios de dichas compañías entraran a formar parte del gobierno de Venezuela.
Es posterior a la crisis del petróleo de 1982 que se hace efectiva la nacionalización del hidrocarburo en Venezuela; no obstante, el modelo de operación “es conocido por su corrupción, clientelismo y amiguismo” que incide en todas sus operaciones.
Durante 1992 inicia una política de corte neoliberal por parte del Estado; sin embargo, a pesar de este cambio de dirección el funcionamiento de PDVSA continúa en el mismo tenor, manteniendo una autonomía financiera, trazando una separación de las finanzas estatales.
Ello, precisó Philip, es contrario a lo que sucede en México, donde gran parte del sistema de recaudación se sustenta en el hecho de que Pemex aporta más de 30 por ciento de los ingresos totales de la Secretaría de Hacienda.
Algunas compañías “casi privatizan” todo PDVSA, y un rasgo de esta administración consta en el hecho de haber ocurrido sólo dos huelgas desde que el Estado se encarga nuevamente de la paraestatal; “es imposible investigar a PDVSA debido al poder que ejerce en ella el general Chávez”.
Un punto en el que las paraestatales del petróleo en los estados latinoamericanos coinciden radica en sus políticas de inversión a largo plazo, ya que son inestables, variando con los diferentes gobiernos en turno: “Es el asunto más serio que debe tratarse por los investigadores de América Latina”, manifestó el ponente.
Pie de foto
George Philip, invitado por el IIH-S de la UV, habló sobre la administración de las compañías petroleras estatales de México y Venezuela.
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